LoPaisa.com - EL SITIO PAISA MEDELLIN
Menú ppal.
 
Menú principal
Inicio
Noticias
Enlaces
CONTACTARNOS
Noticias externas
CLASIFICADOS
Adopción de mascotas
Animales para adopción y encontrados
Soc. Protectora de animales
Animales perdidos
Admin
Guia Infantil
Formulario de acceso





¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí
Estadísticas
Visitantes: 450066
Encuestas
Que opinión le merece las corridas de toros?
 
Sindicación
Sociedad protectora de animales
Editorial
por: Aníbal Vallejo
  • Carne clonada
    Anibal Vallejo R EL MUNDO, 31 de agosto de 2010 Actualmente el Parlamento Europeo apoya las objeciones éticas a la producción de carne clonada. La diputada holandesa Kartika Liotard argumentó que ?los animales clonados sufren altos índices de enfermedades, malformaciones y muerte prematura? para lo cual los diputados han pedido que haya una regulación apropiada.   La Eurocámara [...]
  • Sin un debido proceso
    Anibal Vallejo Rendón EL MUNDO, 17 de agosto de 2010  La Corte Constitucional tiene en estudio las excepciones señaladas en el Estatuto Nacional de Protección Animal lo cual ha originado las esperadas opiniones encontradas entre las partes involucradas.   Nada mejor que reseñar la obra ?Los Principios del Derecho Penal y la Fiesta Brava? del doctor Antonio José [...]
  • ¡ Qué importa el mugido!
    Aníbal Vallejo R EL MUNDO,3 de agosto de 2010 Se acaba de inaugurar un frigorífico en Ciénaga de Oro, Córdoba con una capacidad de sacrificio de 80 animales por hora. El director de la planta dijo que ?lo único que se pierde del bovino es el mugido, de resto todo lo aprovechamos? (El MUNDO, 25 de julio [...]
 
 

  Información
 
Últimas noticias
 
 

Ultimos Artículos
 
Popular
 
 


Inicio
 
La voz solitaria de los Vallejo
Image

Aníbal Vallejo y Norelia Garzón han despertado en Medellín una nueva conciencia a favor de la protección de animales. foto Herminso Ruiz - El Espectador
Un día de 1985, el hermano del escritor Fernando Vallejo recogió un perro herido en la calle y lo llevó hasta las puertas de la Sociedad Protectora de Animales. Quince años después era responsable de la suerte de más de 500 perros y 110 gatos. Historia de una familia vegetariana por convicción.

Por Pablo Correa
ELESPECTADOR.COM

Para sobrevivir a los días en que en el albergue de la Sociedad Protectora de Animales de Medellín hospedaban no menos de 500 perros y 110 gatos, y la contabilidad de canes esterilizados sobrepasaba los 13.000, la familia Vallejo se trazó un sencillo código de trabajo: "Lo que veás no me lo contás. Si lo podés arreglar, lo arreglás. Y no me lo contás. Sólo decime lo que no podás resolver".

El albergue era lo más parecido a un hospital de guerra: cada paciente era una historia trágica, los medicamentos eran insuficientes, una urgencia sucedía a la otra, los teléfonos no paraban de repicar, los veterinarios no daban abasto.

Convertido ahora en un consultorio popular, en sus patios deambulan apenas 12 perros que nadie quiso adoptar y una decena de gatos extraviados. En 2001, una tutela puso contra las cuerdas al municipio de Medellín y lo obligó a hacerse cargo de los programas de esterilización y del cuidado de los animales desprotegidos. Los Vallejo devolvieron, poco a poco, a la ciudad una responsabilidad que no les correspondía y tuvieron por fin un respiro.

Una labor infinita

Han pasado 20 años desde cuando Aníbal Vallejo, entonces profesor de arte en la Universidad de Antioquia, recogió en la calle un perro atropellado y tocó las puertas de la Sociedad en busca de ayuda. Sin proponérselo, se convirtió en líder de una olvidada causa. En pocos meses lo nombraron presidente de esta sociedad, la más antigua del país. Su esposa, Norelia Garzón, y sus tres hijos, Natalia, Silvia y Aníbal, se sumaron a la cruzada.

"La sobrevivencia de los animales no podía depender de si un voluntario tenía tiempo o no. La Protectora debía funcionar como una empresa", dice Aníbal antes de explicar la serie de medidas administrativas que tomó para transformar la institución y devolverle algo del brillo y la utilidad que tuvo en los años 40, cuando era símbolo de distinción entre intelectuales, políticos y tradicionales familias antioqueñas. Un archivo de cartas y oficios, que guarda en su casa del barrio Belén, da fe de la importancia que tuvo la defensa de los animales en aquella Colombia de mitad de siglo.

Relevados de la infinita labor de amparar animales heridos y abandonados, los esfuerzos de los Vallejo se han concentrado en otras tareas. Nora dedica su atención al consultorio popular, donde los dueños de mascotas en Medellín pueden contratar a bajo costo un servicio veterinario de alta calidad. También saca tiempo para visitar mujeres que se han dedicado a recibir en sus hogares animales abandonados. "En Medellín hemos identificado 37 de estas mujeres que sufren el Síndrome de Fatiga Compasional. Son mujeres solitarias que se van deteriorando física y psicológicamente mientras albergan y alimentan decenas de animales desprotegidos".

Aníbal dicta conferencias sobre la protección de los animales, atiende reuniones del Comité de Ética de Experimentación con Animales en la Universidad de Antioquia, orienta otras organizaciones que trabajan en este campo, promueve reglamentaciones sobre el cuidado animal y su columna en el periódico El Mundo la dedica siempre a un tema ambiental.

Silvia, la menor de los tres hijos, divide sus días entre la literatura, los ensayos con un grupo de música del renacimiento y en colaborar con las tareas del albergue. Según ella, "ser protector de animales en nuestra sociedad es casi como ser evangélico. He dejado novios porque no entienden que uno quiera dedicar su vida a la protección de animales". Sus hermanos viven fuera del país, pero a su manera siguen vinculados con la misión familiar.

Me duelen los animales

Para ninguno de los Vallejo resultó escandaloso que Fernando, al recibir el Premio Rómulo Gallegos en 2003, decidiera donar los 100.000 dólares a Fiorella Dubbini, una italiana que como ellos se hacía cargo de animales abandonados en Caracas. "Uno en esta tarea desarrolla aptitudes dormidas, ve el dolor donde otros no lo ven", comenta Aníbal.

La respuesta a quienes les preguntan altaneramente que por qué no invierten esos esfuerzos y recursos en beneficio de niños u otras necesidades humanas, es tajante: "El sufrimiento no se excluye, se suma. Se trata de una ética de compasión por el otro, así tenga dos o cuatro patas".

Fernando Vallejo se ha convertido en el mejor profeta de ese evangelio. Hace ocho días, durante la lectura de una conferencia en el Gimnasio Moderno en Bogotá, se hizo acompañar de 15 perros, para sorpresa de todo el auditorio. Recordó que en el país de los "violentanos" nadie ha trabajado tanto por los animales como su hermano y su esposa. Y criticó el sistema de control que se estableció en Bogotá: "A Beatriz Londoño, ex secretaria de Salud, se le ocurrió, para arreglar el problema de los perros callejeros, agarrar a 400 de la perrera y en la madrugada bogotana bañarlos con agua fría y tirarles varillas de hierro conectadas a cables de 200 voltios".

El autor de La Virgen de los sicarios y El desbarrancadero no desaprovecha oportunidad para hablar a favor de los animales. Pero desde una obra de teatro titulada Tomás y las abejas, con la que ganó el Concurso Nacional de Obras de Teatro en México en 1975, hasta sus últimas declaraciones a los medios de comunicación, su defensa se ha hecho más vehemente: "Que se hacinen, que se amontonen, que copulen, que se jodan (los seres humanos). A mí los que me duelen son los animales".

Fanatismo para unos, sensatez para otros, lo cierto es que visitar el albergue de los Vallejo en Medellín o su casa en el barrio Belén, en la que viven 12 gatos, tres perros, ocho tortugas, mientras en la esquina del solar gotea la miel de un cultivo de abejas, brinda otra perspectiva a las palabras del escritor antioqueño.

Más allá de Antioquia

Aunque en Medellín no es fácil toparse con un perro callejero, resultado de las agresivas campañas de esterilización que los Vallejo promovieron a lo largo de los noventa y luego asumió el distrito, ellos saben que el problema se extiende más allá de las montañas de Antioquia. "Tenemos previsto un viaje a La Boquilla en Cartagena para realizar una jornada de esterilización, porque allá el problema es crítico", cuenta Nora Garzón.

La esterilización es la mejor solución para el control de la población animal en las ciudades. Sin embargo, recuerda Nora, "entre 1992 y 1993, Fernando intentó crear una vacuna para esterilizar a los perros. Lo hizo junto a investigadores de la Universidad de Iztapalapa en México. Desafortunadamente no funcionó, porque no siempre se atrofiaban los dos ovarios en los animales a los que se les aplicaba".

El intento de la vacuna es prueba de que las intenciones del polémico escritor antioqueño no son simple retórica. El dinero que recauda por derechos de autor de sus novelas y libros es dirigido a la Fundación San Martín de Porres, que los Vallejo crearon para difundir el mensaje de protección a los animales. En México, también se acercan personas a su puerta en busca de recursos para causas similares.

En algunas ocasiones Fernando Vallejo intentó convertirse en un soldado más del albergue, pero su propio hermano y su cuñada se encargaron de alejarlo. "Se ponía muy nervioso en las salas de cirugía, así que decidí que atendiera la puerta. Un día escuchamos una gritería fuera del albergue. Resultó que una señora se había acercado a abandonar una perra y Fernando le preguntó por qué lo hacía. La señora le dijo que porque era un animal viejo y enfermo. Fernando enfurecido le respondió que por qué entonces no botaba a su mamá también", recuerda Nora.

Moral vegetariana

Para estos vegetarianos por convicción moral —"no comas nada que tenga ojos", dicen todos—, los frentes de batalla son amplios. Las cabalgatas de las Ferias de las Flores se han convertido en una preocupación más por el maltrato que reciben los animales y para diciembre preparan una campaña en contra de la "matada del marrano", una popular celebración en la que los vecinos se reúnen para burlarse de un cerdo y luego matarlo.

Hace unas semanas, apoyados por algunos artistas antioqueños, recorrieron los restaurantes del exclusivo sector de El Poblado repartiendo postales en las que se invitaba a los comensales a no comprar paté de hígado (foie grass). "Este producto cruel se obtiene sobrealimentando a la fuerza a los patos y las ocas. Les aumentan el hígado de 120 gramos hasta dos kilos", se leía en la postal.

Los Vallejo se han condenado a un destino cruel. Todos lo saben. Una frase en un rincón de la Sociedad Protectora de Animales se los recuerda todos los días: "Siempre habrá un animal abandonado que me impedirá ser feliz".

Comentario[s]

Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.
Por favor valídate o regístrate.

Powered by AkoComment 2.0!

 
< Anterior
 
 


 
   
analyticstracking.php