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por: Aníbal Vallejo
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Entidades que trabajan por el bien de los canes

ALBERGUE LA AURORA
Verónica Echeverry
Calle 64 N 103-95, Robledo La Campiña. Teléfono: 426 05 45 Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

 Se detuvo frente a la verja y ahí se quedó esperando. Hombre moreno, de mediana estatura, más joven que viejo, tenía cara de trasnochado, los ojos hundidos, los labios casi morados, llevaba entre las manos una cadena metálica con la que sujetaba un perro pequeño y macizo, de pelaje claro con una mancha blanca en el hocico, no ladraba, estaba de pie, olfateando el aire.

Por Verónica Echeverri Alvarán
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"Recíbame este perrito" dijo el hombre al encargado de recepción del consultorio. "Es que un muchacho al que mordió lo quiere matar, lo traje porque me da pesar que lo maten, el perrito se la pasa por ahí en la cuadra echado en cualquier andén"

"No se lo puedo recibir. Ya no funcionamos como albergue. La Aurora sí, allá lo aceptan y como el perrito está bonito puede que lo adopten rápido. Le voy a dar la dirección, espere un momento".

 El hombre esperó pero perdió la calma y se fue. Minutos después apareció el perro con los pelos del lomo erizados, esta vez solo y sin cadena.

Cientos de animales domésticos entre gatos y perros son lanzados a la calle por sus dueños, abandonados a la buena de Dios.

 Desde su creación en 1917 la Sociedad Protectora de Animales de Medellín (SPA) ha tenido como misión velar por el buen trato de perros y gatos, especialmente los callejeros.

 Aunque en un comienzo la entidad tuvo un carácter estatal, con el tiempo se privatizó dadas las desavenencias que sus miembros presentaron frente a las políticas sanitarias que desde la Dirección de Higiene ordenaba el exterminio masivo de la población canina callejera del momento. Era 1943, proteger y albergar animales vagabundos no estaba más dentro de los planes gubernamentales.

 La Sociedad Protectora de Animales sobrevivió entonces gracias a los recursos y voluntades de sus miembros y para 1974 además de prestar servicios médicos veterinarios en la sede ubicada en Robledo San Germán, hacía las veces del ahora inexistente albergue municipal.

Norelia Garzón, Miembro de la Junta Directiva de la SPA, con un timbre de voz fuerte, explica que por causa de una tutela a partir del 2002 la Administración Municipal debió asumir nuevamente la responsabilidad de atender y albergar a los animales desamparados:

"Un ciudadano acudió a la tutela reclamando el derecho a la tranquilidad y a la salud, solicitando el desalojo de dos hermanas que vivían con varios animales en un sector residencial de la ciudad. El 25 de octubre de 2001 el Juzgado 40 Penal del Circuito determinó la obligación de la Administración de construir un albergue para los animales domésticos desamparados con los requerimientos necesarios para su funcionamiento. En vista de tal determinación, la SPA decidió suspender la recepción de más animales, considerando que el albergue es responsabilidad del municipio".

Esto no quiere decir que la SPA haya cerrado sus puertas, actualmente continúa con el servicio de consultorio popular veterinario, el programa de esterilización masiva con costos de carácter social, asesorías y actividades de carácter formativo para la comunidad, sólo que el albergue ahora se administra desde la Secretaría del Medio Ambiente.

 Refugio La Aurora

 Ésta es una casita a primera vista muy acogedora, en toda su estructura refleja la arquitectura típica de las fincas cafeteras antioqueñas, lo único que le hace falta es una que otra maceta colgante llena de flores.

El aire que se respira es fresco y cálido a la vez. La Aurora está ubicada en una zona suburbana del occidente de la ciudad conocida como El Cucaracho en el sector de Robledo. Este refugio rodeado de vegetación se asienta sobre una loma alta convirtiéndose en un mirador de maravillosa panorámica.

No es ésta una casa silenciosa como suelen serlo las del campo. Aquí el concierto de ladridos no se hace esperar. Veo un patio amplio con 24 perros grandes de diferentes colores y razas que dan vueltas, o toman el sol o se van a la sombra o se acercan a las rejas que bordean el patio para huelentiniar a los curiosos que se les acercan.

Permanecen en calma. Sólo se alborotan cuando alguien desde la reja los asusta y mientras ladran uno le pisa la pata al otro o le muerde un bigote, entonces salen a relucir los colmillos. El resto del tiempo, se miran, mueven el rabo, algunos dejan ver la mirada triste, no quieren jugar así que le gruñen a cualquier camarada que se les acerque.

 Ahí están vagabundos, tristes, patialegres, flacos, gordos, peludos, sucios, manchados, babosos, colmilludos, bamboleando el rabito.

 Una vez en el albergue los perros entran a una etapa de cuarentena en la que permanecen bajo observación, reciben un chequeo médico. Se bañan, se desparasitan, se vacunan y se esterilizan para luego pasar al patio, en el que se adapten y en el que pueda verse su comportamiento y temperamento.

"Tenemos 350 perritos de razas diversas desde el criollo hasta el Dálmata. Muchos son callejeritos del todo, otros están aquí porque no ha faltado quien se aburre y los bota a la calle, otros porque el dueño no puede sostenerlos" manifiesta Alonso Velásquez, Comunicador de la Subsecretaría de Cultura Ambiental.

 Y agrega que: "Buscamos darle un hogar a estos animales. Tenemos un programa de adopción y procuramos que las personas vayan al albergue y vean los perritos, pues encontramos que la cuestión aquí es de concienciar a la gente de la casa: si no es capaz de tener un perro en buenas condiciones no lo compre porque después lo bota, generándole sufrimiento al animal y un problema a la ciudad".

 A la hora de decidirse por adoptar un perro es recomendable que "todos los miembros de la familia hagan una reflexión profunda de la decisión que van a tomar, que tengan en cuenta que es un compromiso con un ser vivo cuyo promedio de vida es de doce años, los perros, y 20 los gatos, que hay que tener paciencia porque los cachorros son muy traviesos: niños peludos y los adultos tienen sus mañas y hay que adaptarse a ellos. Si usted es escrupuloso no tenga animales y si es alérgico tampoco", expresa Gloria Piedrahita, Zootecnista del albergue.

 Para adoptar un perro de La Aurora, la familia que esté interesada, debe pasar primero por una charla con la que se busca sensibilizar sobre el significado de convivir con un perro y saber si se tienen las condiciones económicas, de espacio, de tiempo y psicológicas para darle una buena vida al animal. En últimas es saber si la familia está preparada para recibir a un nuevo miembro.

 La depre

Anda de un lado para otro caminando unas veces con el rabo entre las piernas y otras llevándolo en alto. Es pequeña y orejona, con un pelaje que va entre el negro y el marrón, desconfía de mi cámara fotográfica y ladra.

"Micaela llegó hace unos meses, tuvimos que sacarla de los patios porque en todos le pegaban y se deprimía mucho, si no la sacamos se muere. Dos veces la han adoptado y dos veces la han traído de vuelta pues llega, se esconde debajo de las camas y no sale, pero aquí sueltecita se ve contenta", comenta Gloria Piedrahita. Y agrega: "La depresión se ve mucho en los perros que han tenido un hogar y luego han dado a parar a la calle, si la gente supiera lo triste que llega el animal, la tristeza profunda en la que cae… ellos sienten el abandono como nosotros, aquí hemos tenido animalitos que se arrinconan en una perrera, agachan la cabeza y no vuelven a comer… se mueren".

 El doctor Gildardo Alzate, veterinario y docente de la Universidad de Antioquia es un amante de los animales, poseedor de tres perros y de cinco gatos. La convivencia con estos seres peludos le ha permitido hacerse buen conocedor de los estados de ánimo caninos y felinos y explica: "La ansiedad por separación es un fenómeno que se presenta mucho en los animales, pues estos aprenden a depender del humano: cuando un perro o un gato entran a una familia empiezan a compenetrarse con los movimientos y las acciones de la misma, entonces si un perro al que se le ha sobreprotegido se pierde o se abandona, sufre toda la vida porque no sabe enfrentarse al medio y todo el tiempo va a tener un estado depresivo o de ansiedad. Y cuando el perro que ha sido de la calle, que vive en una cuadra, que todo el mundo alimenta y quiere, se recoge un día, se deprime por el encierro.

 Hay distintas condiciones con cada uno de los perros encerrados en un albergue, hay perros abandonados que están sufriendo mucho porque esa no era su vida, hay perros que vivían en libertad y encerrados no se saben defender entonces también sufren".

 Por su parte Gloria Piedrahita, explica que "cuando nos encontramos con perros que pertenecen a la cuadra de algún barrio lo que hacemos es esterilizarlos y devolverlos a su hábitat para evitarles el encierro".

Y agrega, más en el tono del que suplica que del que da una orden: "por favor no condene a su perro a salir de su hogar, la solución no son los albergues, pues aunque aquí les brindamos alimento, atención veterinaria y un techo no es lo mismo que un hogar… es que uno no tiene el tiempo para estar acariciando a 400 perros…"

Ni los albergues ni la eutanasia son la solución

 Ángela Henao, Administradora del albergue, camina por los corredores que separan uno de otro patio, a su lado va Gloria Piedrahita. Llevan puestas botas pantaneras como la gente del campo, y cada que pasan por un patio se detienen a saludar los perros que se asoman por las verjas.

 "Esta Pistburg es hermosa. Acérquese sin miedo que ella no le muerde la cámara, es una perrita muy tierna", me dice Gloria. Yo le hago caso, Gloria parece conocer cada uno de los canes que están albergados en el lugar.

Fotografío y continuamos caminando. Llegamos a una especie de pabellón con una hilera de celdas donde reposan los perros que están enfermos, es el hospital, el pasillo de los convalecientes que se debaten entre el recuperarse y el desfallecer. No se pueden tocar y los ladridos casi ahogan las palabras de Gloria:

 "No basta con que se tenga un albergue. Éste es un lugar de paso cuyas bases son la educación y la esterilización. La educación para que la gente entienda que los perros son seres vivos que los humanos domesticamos y dependen de nosotros para su manutención, son más que el juguete con el que se encapricha el niño".

 Ángela Henao complementa:"Los albergues no son la solución porque como la gente sabe que existen se quitan responsabilidades y sigue la inconciencia y la irresponsabilidad. De todas maneras es reconfortante saber que el programa de adopción está funcionando. Hace poco nos visitaron de la Asociación Defensora de Animales de Bogotá y salieron animados pues allá el promedio de adopción está en un 1% y aquí en un 35%. Yo me entristecía con nuestro porcentaje porque pensaba 35% tan poquito, nos queda el 65%, pero comparando es mucho lo que hemos logrado."

 "La eutanasia tampoco es solución porque si de igual manera que se liquida se sigue procreando, creamos un círculo vicioso y poco ético, por ello la esterilización es otro punto. Las ciudades necesitan albergues por cuestiones de salud pública porque a pesar de la educación y la esterilización siempre habrá perros abandonados", agrega Gloria.

La solución a la problemática de los animales abandonados no se suscribe a un único punto, abarca toda una cadena que inicia con la educación, se sigue con la esterilización, los albergues y en definitiva con una infraestructura adecuada para la disposición final de cadáveres.

"Se necesitan los albergues acompañados de educación, y la educación no son peliculitas, es un programa institucional que haga que donde a un muchachito se le enseñe una letra también se le enseñe el respeto a los animales. El otro punto es un programa de esterilización masiva que haría que todos los perros y gatos adultos se operen y se larguen nuevamente a su espacio. Sin educación ni control de natalidad no hay albergue que aguante, hay que sumar una campaña de adopción con toda la empresa privada o sea que la gente en vez de andar comprando perros de raza, adopte uno de albergue que es igual de inteligente y cariñoso.

 La Universidad de Antioquia cuenta con un horno y una red de disposición de residuos sólidos pero esas son soluciones finales; no necesitaríamos hornos si tuviéramos control de la natalidad, pero faltan muchas cosas: inversión y mucha conciencia pese a que el interés y el amor por los animales es muy alto" comentó el doctor Gildardo Alzate.

 Entrega hacia los animales

 Norelia Garzón y su esposo Aníbal Vallejo llegan a la Sociedad Protectora de Animales en 1986 cuando Aníbal recoge un animal atropellado de la calle y pide a la Sociedad que le dé un buen morir. A partir de ese momento se involucran más con la situación de los animales desamparados y desde 1989 hasta hoy persisten en la cabeza de la SPA.

 En 1998 comienzan con una campaña de esterilización masiva de caninos y felinos, según Norelia "hasta la fecha hemos realizado mas de 11.000 cirugías para evitar que los animales sigan naciendo y actualmente hacemos campañas educativas dictando conferencias sobre maltrato de los animales en universidades y colegios, instructivos en el manejo de la normatividad vigente con inspectores de policía y asesoría en unidades de vivienda"

En enero de 2004 se conforma la Fundación San Martín de Porres como entidad privada sin ánimo de lucro que subsiste gracias a los dineros provenientes de los derechos de autor del escritor Fernando Vallejo, hermano de Aníbal.

"La fundación -explica Norelia- ha orientado su trabajo a la ayuda de animales domésticos, especialmente perros y gatos, que no tienen un amo responsable, están en difícil situación de supervivencia o son acogidos por protectores de escasos recursos económicos. Se dispone de un consultorio en el sector de Laureles y atiende cirugías de esterilización ambulatoria en barrios marginales, corregimientos del municipio de Medellín, otros municipios del departamento y casos especiales en otras ciudades que ameriten su presencia. Atendemos poblaciones de alto riesgo y con quien manifiesta incapacidad económica para acudir a centros de ayuda animal, sean consultorios particulares o albergues establecidos formalmente."

 Norelia que lleva casi 30 años de su vida dedicados a la protección de los animales, aunque reconoce que Medellín es una ciudad que ha dado grandes pasos pues "en otras ciudades se presenta la matanza indiscriminada de perros y gatos encontrados en sitios públicos, lo que para las entidades protectoras es motivo de sufrimiento constante" también reconoce que los animales abandonados continúan sin sobrevivir a sus miserias.

 "Brindar ayuda a los animales no es una decisión que se tome en un rato. Es necesario involucrarse y presenciar de cerca el sufrimiento y el desamparo que padecen muchos de estos seres inocentes e indefensos. Sentir su dolor y buscar aliviarlo, convivir con el desprecio del que son víctimas, dejar de lado intereses personales, amar mucho a nuestro prójimo que también los incluye a ellos. Ayudar a los animales es mi proyecto de vida y eso no va a cambiar, aunque tengo claro que a pesar de los enormes esfuerzos que se realicen, siempre seguirán naciendo más y más animales destinados a padecer una vida miserable y siempre habrá personas como yo o como mi familia toda, detrás de ellos tratando de brindarles un poco de bienestar. No puedo ayudar a las personas sino a través de los animales", concluye Norelia.

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