Desde hace 20 años una gran pasión familiar y una bondad absoluta y desinteresada, motiva a la familia Vallejo a luchar por la situación de los animales indefensos de la ciudad de Medellín. Aníbal Vallejo, hermano del escritor Fernando Vallejo, quien comparte el mismo gusto por los animales, creció en un ambiente donde de una u otra manera se congeniaba el hombre y el animal, un indicio de la que iba a ser su labor y de paso la de su familia.
Por María Camila Saldarriaga Bustamante
"Un día en la calle se encontró una perrita abandonada muy malherida, en muy mal estado, y él inmediatamente cogió el directorio telefónico buscando un lugar para llevarla donde se pudieran hacer cargo de ella y le prestaran los servicios veterinarios necesarios, ahí es cuando comienza a conocer la Sociedad Protectora de Animales y a involucrarse con ella al poco tiempo estábamos la familia y yo vinculados con el tema", relata Nora Vallejo, esposa de Aníbal.
Desde 1989 Aníbal Vallejo es Presidente de la Sociedad Protectora de Animales Medellín, entidad privada sin ánimo de lucro que vela por el cuidado y las condiciones de vida de los animales, promoviendo el ambiente de armonía que debe existir entre el ser humano y el animal. Esta institución, fundada en 1917, fue la primera entidad responsable del tratamiento de la situación de los animales en Medellín. La Sociedad ha sufrido grandes cambios, en marcha pareja con la sociedad se ha ido tansformando a través de las situaciones y necesidades que se presentan. Desde el año 1947 se ha encargado de recoger y albergar a los perros y gatos de las calles que se encontraban en estado deplorable, labor que mantuvo en forma continua hasta el año 2001 cuando un fallo de tutela obligó al Municipio a asumir el compromiso. Al delegar el Municipio esta tarea, la Sociedad Protectora se encarga únicamente del consultorio veterinario popular que ha estado en marcha desde 1992, y de las campañas educativas con el fin de hacer tomar conciencia sobre la situación de sufrimiento de los animales, la normatividad existente en el país que los cobija, indicar a dónde dirigirse para denunciar un abuso, y las condiciones de salud adecuadas para los animales domésticos y callejeros de la ciudad.
Tras grandes esfuerzos de personas comprometidas con la causa como Aníbal Vallejo y su familia, con otros esfuerzos retribuidos también a la Administración de la ciudad se han llevado a cabo numerosos proyectos que han dado un giro determinante en el control y tratamiento de la fauna callejera pensando en la dignificación del animal y el bienestar del hombre.
La ciudad de Medellín, como muchas otras, ha creado planes, proyectos, y programas con el fin de satisfacer necesidades de la misma ciudad para verse encaminada hacia el progreso, orden y desarrollo. Entre otros proyectos como movilidad, obras públicas, convivencia, educación, también figura el programa de protección y atención integral a la fauna doméstica callejera de Medellín, del cual se encarga la Secretaría de Medio Ambiente, pues no se puede evadir los riesgos que presenta esta situación que aparte de ser una problemática social también altera la salud pública. Desde el punto de vista de una ética humana también es preciso destacar la ética hacia los animales, el valor y el respeto hacia ellos, para una convivencia armónica en una cultura donde es usual que convivan hombre-animal juntos.
Según estudios hechos por el plan de manejo integral a la fauna doméstica, la Facultad de Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de Antioquia estableció que actualmente se encuentran en Medellín 4.500 animales –perros y gatos- sin hogar, abandonados por la poca cultura de las personas y falta de conciencia del problema. Una de las principales causas de abandono es el no ser concientes de todo lo necesario que demanda una mascota antes de tenerla. Por ejemplo los gastos de un perro como mascota mensual son aproximadamente $100,000 que se distribuyen en alimentación, peluquería, implementos de aseo, vacunas, y desparasitantes, sin contar el tiempo y la atención que se le debe dedicar.
Al acrecentarse la población de caninos y felinos desprotegidos se incrementaran las enfermedades entre ellos, y otras que amenazan con la transmisión de zoonosis -enfermedades que se transmite de animales vertebrados a seres humanos- como la rabia, fiebre q, y brucelosis. Una transmisión como estas no es sufrida por un hombre desde hace 24 años, según registros de la Secretaría de Salud.
Estas inocentes criaturas callejeras se enfrentan a diario a un ambiente hostil y carecen de toda atención médica. Los esfuerzos por controlar su número, las han llevado a ser víctimas de campañas de capturas masivas para darles muerte en condiciones de crueldad y con métodos macabros, como sucedió en 1943 con el envenenamiento de perros por orden de la Dirección de Salud e Higiene en sus políticas sanitarias de exterminio de la población canina. Esto provocó un total desacuerdo en la Sociedad Protectora de Animales lo que la condujo a cortar cualquier vínculo con el Municipio, privatizándose totalmente.
"Esta situación estuvo por muchos años acallada y sin atención alguna por parte de la Alcaldía y las entidades gubernamentales de la ciudad por lo cual los ciudadanos atendían la necesidad de cuidado, responsabilización, y esterilización de animales improvisando albergues de protección", comenta Juan Gonzalo Zea, coordinador de Fauna Doméstica de la Secretaría de Medio Ambiente. En estas circunstancias nacieron múltiples ONG’s, instituciones, y fundaciones en defensa al derecho animal que no era respetado ni reconocido en la ciudad, que denunciaron toda clase de atropellos como la explotación, la experimentación científica con animales indefensos, la tauromaquia, el abandono, y la tenencia irresponsable que produce dolor a las mascotas. Albergar y hacer programas de adopción también era tarea de ellos conjuntamente con la Sociedad Protectora de Animales que era la principal encargada.
Defenzoores, Voluntariado Pro animales, F.A.U.N.A, Agape, y Corporación Raya son algunas de las entidades privadas activistas del derecho animal, sin contar la Sociedad Protectora, que se crearon para tratar la problemática y la concientización de la sociedad del sufrimiento animal y la importancia de la buena tenencia de las mascotas, promoviendo la adopción de animales desparasitados, vacunados, desesterilizados para erradicar el problema de animalitos sin hogar.
El fallo de tutela N.92 en 2001 dispuso que el Municipio se debía encargar de prestar la ayuda necesaria a los animales desprotegidos de Medellín, lo que llevó a la Subsecretaría de Cultura Ambiental a crear el de atención y protección integral a la fauna doméstica callejera y desprotegida. Para esta labor se creó el Centro de Bienestar Animal La Perla en 2006 que opera como hospital de animales callejeros, ubicado en Belén Altavista. "Atendemos a la población animal callejera-perros, gatos y palomas-, dando prioridad a los politraumatizados, madres gestantes, cachorros y maltratados. Hay un protocolo para el ingreso al Centro, primero se verifica que sea efectivamente callejero, se levanta un acta que especifique condiciones del animal y la persona que lo entregó y comienza el proceso. En el caso de las palomas les adecuamos palomeras y les hacemos aseo y desinfección en diferentes lugares de la ciudad, y controlamos la natalidad por medio de los huevos empollados en ellas", explica Sandra Osorio, directora encargada del Centro de Bienestar Animal La Perla.
El centro se encuentra distribuido por módulos adecuados para el proceso que debe seguir el animal que ingrese en esta clase de rehabilitación: Alojamiento canino y felino (especialmente adecuado para sus necesidades), cuarentena, hospitalización, guardería (para cachorros y madres gestantes), sala de rescate, sala de cirugía y recuperación, y vitrina (espacios para la adopción cuando el animal esta recuperado totalmente). Las debidas normas de higiene, aseo, y conducta que se manejan en su reglamento, hacen de este espacio un lugar organizado y pensado totalmente para el bienestar animal. Actualmente brinda calor en sus salas a 411 caninos y 53 felinos, aunque al mes salen en adopción aproximadamente entre 50 y 60 mascotas e ingresan al centro 150 en busca de ayuda. La cultura de adopción se impulsa por medio de jornadas masivas que se realizan en centros comerciales, principales parques y plazoletas de la ciudad y almacenes agropecuarios. "Estas sensibilizaciones sobre la importancia de la adopción y una adecuada tenencia de mascotas a llegado a 3.000 personas aproximadamente", rectifica Sandra Osorio con tono de orgullo por la labor hecha.
El Centro de Bienestar animal tiene convenio con la Universidad CES, que se encarga de todos los procesos quirúrgicos veterinarios. La Administración de la cuidad destina para este proyecto anualmente $1,000 millones e invirtió en la construcción de la planta física $5,000 millones. Estos recursos reflejan el compromiso de la ciudad con el tratamiento de la fauna callejera, que la destaca a nivel nacional como la ciudad que más trabaja a favor del bienestar y protección animal gracias a todos los esfuerzos reunidos y el trabajo de las entidades privadas y públicas con el apoyo de la Alcaldía. "Todos acá en Medellín estamos unidos, por que es para una misma causa, todos los proyectos se apoyan entre todos, como por ejemplo el escuadrón de policía animal, nuevos decretos a favor de la fauna, y todo lo que se pueda hacer para mejorar la calidad de vida de los animales" dice Nora Vallejo, representante de la Sociedad Protectora de Animales.
Salud Pública contribuye con jornadas de esterilización con el fin de controlar el abuso de la natalidad, practicando 5,000 cirugías gratuitas a mascotas domésticas y callejeras de estrato 1 y 2.
Leyes implantadas y Declaración universal del derecho animal.
El manejo de la situación de la fauna callejera desde los decreto, leyes, y derechos que protegen a los animales se puede ver avanzado grado de Medellín a la hora de hacer respetar o por lo menos implemetentar y dar a conocer los derechos de los animales. La ley 84 de 1989 reza entre sus líneas, un manejo de los animales por el hombre de sumo respeto, cordialidad y armonía y señala lo que sería un delito o unas condiciones de vida deplorables. En Colombia se hacen valer estas leyes por medio del Estatuto Nacional de Protección de los Animales en el Congreso Nacional. El próximo esfuerzo es lograr que se lleve a cabo una reforma sustancial de esta ley, implementando graves sanciones y multas que castigue su quebranto.
Por otro lado se debe implementar la Declaración Universal de los Derechos del Animal para garantizar la calidad de vida y poner límites a las acciones del hombre, ya que la criatura al estar bajo su cuidado, se acoge a su bienestar y disfrute, un derecho inalienable y básico del animal.
Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.
Por favor valídate o regístrate.